Si el papel del mar es hacer olas

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Un día, Camilla recibe seis cajas que contienen los restos materiales de su infancia: juguetes, fotografías, cuadernos, fragmentos dispersos de una vida anterior. Entre ellos aparece la imagen de una joven casi adolescente sosteniendo a un bebé: su madre biológica. Adoptada poco después de nacer por una familia estadounidense, Camilla decide viajar a Corea para reconstruir esa historia interrumpida. 

La búsqueda avanza entre testimonios parciales, versiones contradictorias, silencios persistentes. Surge así el retrato fragmentado de una maternidad temprana marcada por la presión social, los secretos familiares y la incertidumbre sobre el origen. Al mismo tiempo, la investigación revela la memoria íntima de una ciudad portuaria cuya historia colectiva se entrelaza con la propia. 

Con una escritura delicada y contenida, la novela explora identidad, pertenencia y memoria sin caer en el melodrama, componiendo un relato de filiaciones complejas donde lo personal y lo social se reflejan mutuamente. Un texto de resonancia íntima que ilumina, desde la experiencia individual, algunos de los pliegues menos visibles de la Corea contemporánea.

Traducción de Han Seoa y Ana González 

Un día, Camilla recibe seis cajas que contienen los restos materiales de su infancia: juguetes, fotografías, cuadernos, fragmentos dispersos de una vida anterior. Entre ellos aparece la imagen de una joven casi adolescente sosteniendo a un bebé: su madre biológica. Adoptada poco después de nacer por una familia estadounidense, Camilla decide viajar a Corea para reconstruir esa historia interrumpida. 

La búsqueda avanza entre testimonios parciales, versiones contradictorias, silencios persistentes. Surge así el retrato fragmentado de una maternidad temprana marcada por la presión social, los secretos familiares y la incertidumbre sobre el origen. Al mismo tiempo, la investigación revela la memoria íntima de una ciudad portuaria cuya historia colectiva se entrelaza con la propia. 

Con una escritura delicada y contenida, la novela explora identidad, pertenencia y memoria sin caer en el melodrama, componiendo un relato de filiaciones complejas donde lo personal y lo social se reflejan mutuamente. Un texto de resonancia íntima que ilumina, desde la experiencia individual, algunos de los pliegues menos visibles de la Corea contemporánea.

Traducción de Han Seoa y Ana González